Chile | Opinión
miércoles 22 de junio de 2022
Opinión: Piedras en el camino para la electromovilidad: la estandarización
José Ignacio Dussaillant Gerente de Desarrollo y Tecnología en Enerlink.
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Hemos visto que a medida que la tecnología de electromovilidad avanza y la demanda crece ésta se ha ido haciendo más rentable, llevando a que empresas de transporte y logística la adopten ya no solo por criterios medioambientales, sino también económicos. Sin embargo, un dolor común va creciendo con más fuerza: la falta de estandarización en la industria. Abordaré aquí los problemas a nivel de infraestructura de carga, y propondré también un par de soluciones.

Un gran problema para la operación de la electromovilidad

En Enerlink estamos convencidos de que con la electromovilidad ocurrirá un fenómeno similar al de la adopción de las energías renovables, que superaron cualquier proyección de crecimiento. Esto, siendo potencialmente muy positivo para el medio ambiente, traerá problemas que ya están comenzando a manifestarse, y que si no se tratan desde hoy solo crecerán y complicarán la adopción masiva por parte de  usuarios y empresas.

Uno de los puntos donde claramente se manifiestan estos problemas es en la infraestructura de carga. Siendo una pieza fundamental del puzzle, muchas veces termina siendo un elemento de fricción por su alto costo y la ineficiente capacidad instalada en la red de carga pública. Y el panorama solo se vuelve más confuso cuando sumamos la falta de un estándar en los conectores, haciendo necesarias múltiples mangueras en cada punto.

Dado lo anterior es esencial aumentar, mediante el uso de tecnología e inteligencia, la tasa de ocupación de la infraestructura de carga. Esto se puede lograr con plataformas de gestión de carga inteligente, permitiendo cargar más vehículos con menos cargadores, aumentando la tasa de uso del cargador y por ende su rentabilidad, logrando, reducir la fricción a la adopción de la electromovilidad.

La solución para la infraestructura de carga: inteligencia y conectividad

Al tener la infraestructura de carga y vehículos eléctricos “en línea” con una plataforma de gestión inteligente, puedes obtener al menos los siguientes beneficios:

En “Carga de Oportunidad” (cargadores públicos), puedes compartir la disponibilidad de los cargadores con los usuarios en tiempo real, modular potencia para no sobrecargar el sistema y mejorar el manejo para los operadores y usuarios a través de una interfaz amigable y común (por medio de una aplicación).

En cargadores privados y flotas, puedes configurar la potencia disponible según las ventanas de operación, definir distintas potencias de carga óptimas según la autonomía de cada vehículo, acotar horarios de carga para reducir la factura eléctrica, automatizar tareas de carga para reducir el requerimiento de horas hombre, modular patrones optimizados según las indicaciones del fabricante para el cuidado de la batería, y hasta identificar patrones de carga y conducción más eficientes para el cuidado del estado de salud de las baterías (SoH).

La gran piedra en el camino: la dificultad de integración

Pero conseguir estos grandes beneficios de gestión inteligente no es tarea fácil, ya que se ve entorpecida por la considerable dificultad para integrar los activos. La integración se refiere a la factibilidad de comunicarse con cargadores y vehículos para extraer datos operativos, o en el caso de los cargadores, operarlos de forma remota. Esto se hace con el fin de optimizar y tener datos para tomar mejores decisiones. 

En este aspecto, tanto cargadores como vehículos tienen una falta de estándar que permita usar un “lenguaje común” para su comunicación.

Para los cargadores, desde un inicio se ha buscado hacerlos “inteligentes”, es decir, que cuenten con algún protocolo o lenguaje de comunicación que permita operarlos de forma remota. Inicialmente, cada fabricante de cargador contaba con su propio lenguaje, dificultando la implementación de plataformas de gestión. Así, el año 2009 nace la Open Charge Alliance definiendo y promoviendo el Open Charge Point Protocol (OCPP), actualmente el protocolo de comunicación estándar a nivel mundial adoptado por la mayoría de los fabricantes. Sin embargo, a pesar de estar bien definido, los fabricantes lo aplican de maneras diferentes, dificultando la integración de distintos cargadores a una misma plataforma. 

En el caso de los vehículos eléctricos, se debe acceder al CAN bus de cada uno (un sistema de comunicación por donde fluyen sus datos operativos) para acceder al odómetro, estado de carga de la batería (SoC), uso del freno regenerativo y otros. Aquí, la norma general es que los fabricantes resguardan “bajo siete llaves” sus códigos de cifrado de la información contenida en el CAN, y además llegan al punto de que cada modelo de vehiculo tiene su propia estructuración de datos, haciendo muy difícil obtener los datos necesarios para una gestión inteligente de la flota.

Un llamado urgente a estandarizar

Teniendo claras estas falencias, tenemos que levantar un llamado claro a la estandarización que permita optimizar la gestión de la electromovilidad con mayor facilidad. Por el lado de los cargadores, una clara y correcta implementación de los protocolos de comunicación OCPP ayudará a administrar mejor la infraestructura de carga y así reducir barreras de costos de instalación y uso. Y por el lado de los vehículos, lograr un estándar común para el cifrado de la información en los sistemas CAN permitirá una operación más eficiente y efectiva.

Esperemos que la industria pronto pueda tomar acuerdos en estos y otros aspectos que vayan en pos de facilitar la implementación de la electromovilidad inteligente, porque los vehículos eléctricos ya están en las calles y rápidamente serán los protagonistas.

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