Gaston Fenes
Por Gaston Fenes
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¿Qué cambios en la movilidad que trajo la pandemia quedarán?

La verdad que es casi impredecible el impacto que esta pandemia tendrá en la forma de vivir de todos los seres humanos que habitamos hoy en el planeta. No hay ningún registro de un evento similar. Creo que el transporte y la movilidad están en el centro de escena, porque si uno analiza concretamente la consecuencia de la pandemia, el resultado es la saturación del sistema de salud y la inexistencia de una vacuna para esta enfermedad lo cual ha dejado una sola medida posible: el establecimiento de la cuarentena y en definitiva la imposibilidad de trasladarnos. Esto ha vaciado las calles, los comercios, los espectáculos deportivos, modificó los tramites cotidianos, pero el ser humano siempre intenta seguir con su vida, trata de adaptarse y en ese proceso imagina nuevas formas de hacer las cosas y muchas de estas nuevas formas seguramente quedarán como nuevas costumbres establecidas.

¿Se reducirá la cantidad de gente que utilice medios de transporte a futuro?

Si logramos hacer un curso a distancia, logramos hacer una compra online, hacer un pago por home banking o trabajar desde nuestras casas, seguramente mucho o algo de esto lo vamos a mantener. Y el denominador común es que no nos trasportamos o no nos movilizamos, por lo tanto, no puedo definir con precisión cuáles serán las consecuencias, pero sí creo que sin duda el transporte y la movilidad no recuperará el volumen de kilómetros de personas transportadas de ninguna manera.

Me refiero a personas porque no sé cómo se reorganizará la forma en la cual adquiramos productos y estos lleguen a casa, pero si lo que es seguro es que la gente disminuirá en la suma total los kilómetros que recorre y la modalidad que solía utilizar.

¿Y cómo se van a reacomodar las empresas de transporte público?

El desafío es inconmensurable. Se ha puesto en crisis el eje vertebral de la forma en la cual nos movemos en las ciudades. Las empresas de transporte tienen situaciones muy distintas. Los costos y las rentabilidades de las empresas de transporte son muy heterogéneos, por ejemplo, en Capital Federal y el Gran Buenos Aires el porcentaje de los costos que cubre el transporte público llega al 70% y el resto viene de recaudación. Pero en otras ciudades del interior no llega ni al 50% lo que significa que el resto viene dado por la recaudación, por los pasajeros que se suben al colectivo por lo tanto cuando los pasajeros se bajan de los colectivos esto trae un problema economico inmediato.

¿Hay una idea sobre cómo readaptarse?

Cómo se va a abordar el modelo de negocio de las empresas de transporte es una incógnita que, además, no es de la misma magnitud en todo el país, y supongo que también tiene una gran heterogeneidad en muchas partes del mundo.

¿Cómo se prepara el transporte público?

En primera medida logrando que las medidas higienicas sean reforzadas al maximo ya que allí hay un desafio importante. Por otro lado adaptando nuestra forma de analizar la demanda, desarrollando nuevos metodos que nos permitan determinar la cantidad de pasajeros que viajan en una unidad para lograr reforzar el servicio de manera mas precisa.

Por otro lado hay una oportunidad para los sistemas de bicicletas públicas ya que no solo disminuyen el riezgo de contagio sino que nos ayudan a caminar hacia una movilidad mas sostenibe.

Hay una sensación que el mundo cambiará hacia una movilidad más sostenible y amigable con el medio ambiente luego de la pandemia. ¿Coincide?

Creo que esto es una de las cosas más destacables que nos dejará esta crisis. Desde el punto de vista personal siempre pensé que la única manera en que la humanidad entendería que debe modificarse la movilidad hacia un sistema más sustentable se daría cuando este problema sea abordado desde la salud pública. Siempre pensé que, si entendíamos que además de colapsar el planeta nos estamos envenenando con los gases tóxicos de los escapes de los vehículos de combustión interna, aceleraríamos la transición.

¿Se están dando pasos en ese sentido?

El programa de implementación de biocombustible al 100% que desarrollamos en la empresa MOVI ya va cumplir un año. Estaba motivado por la disminución del material particulado que emiten los motores diésel cuando usamos biocombustibles. Además de disminuir los gases de efecto invernadero siempre lo vimos con un gran potencial para mejorar la calidad del aire que respiramos en las ciudades.

¿Es un modelo a replicar?

Me refiero a esto porque esta cuarentena mundial no deja de mostrarnos aglomeraciones urbanas con una mejora increíble de la calidad de aire que se respira. Es un ensayo a nivel mundial que nos muestra el daño que nos hacemos con la tecnología de movilidad que estamos usando. Los motores de combustión interna triunfaron, en parte, porque significaron una mejora con respecto a las enfermedades y pestilencias que generaban los caballos en las urbes. Ahora bien, la etapa ya fue superada y hoy tenemos otras tecnologías hacia las que tenemos que migrar para evitar el daño en la salud pública que nos estamos infringiendo.

¿Es el tiempo de la movilidad sustentable?

Sin duda. Todo va a cambiar y la transición será muy acelerada. Creo que los ojos del mundo se posarán sobre el impacto de la movilidad en la vida cotidiana y ese es un camino de no retorno. El silencio en las calles es algo impactante para cualquier persona que vive en una urbe.

Desde mi punto de vista será un renacimiento del transporte público y la movilidad.

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