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Portal Movilidad comparte la columna de opinión de Leo Heileman, Director Regional del Programa de la ONU Para el Medio Ambiente, desarrollada para el informe regional sobre movilidad eléctrica en América Latina y el Caribe (Descargar Reporte) por la plataforma MOVE de la Oficina del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) para América Latina y el Caribe, con apoyo financiero de la Unión Europea (UE), a través del Programa EUROCLIMA+, la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y la empresa multinacional Acciona Energía.

Opinión

América Latina y el Caribe es una de las regiones más urbanizadas del planeta. El crecimiento acelerado de la población urbana iniciado en la década de 1950 ha planteado un conjunto de desafíos ambientales entre los cuales destaca el aumento de las temperaturas y la contaminación atmosférica, que afecta la salud humana y altera el equilibrio de los ecosistemas más frágiles.

En la región, alrededor de 100 millones de personas reside en áreas con mala calidad del aire. La mayoría vive en las ciudades, donde el transporte terrestre constituye una de las principales fuentes de contaminación.

Si no tomamos medidas para cambiar el curso actual, este problema podría agravarse en las próximas décadas, sobre todo si se considera que en los siguientes 25 años la flota de automóviles de la región podría triplicarse y superar las 200 millones de unidades en el año 2050, según datos de la Agencia Internacional de la Energía.

La descarbonización del transporte a través del despliegue de la movilidad eléctrica surge como una solución eficaz para transformar el sector, mejorar la calidad de vida en la región, proteger la salud humana y contribuir al cumplimiento de los compromisos climáticos suscritos por los países en el marco del Acuerdo de París.

En 2020, las medidas de confinamiento de la población dictadas para enfrentar la pandemia de la COVID-19 desencadenaron en la región mejoras visibles en la calidad del aire. Estos efectos en ninguna manera son prometedores, ya que sólo se deben a una desaceleración temporal de la economía y las actividades cotidianas.

A largo plazo y de forma duradera, América Latina y el Caribe tiene la oportunidad de reducir drásticamente las emisiones del transporte y mejorar la calidad del aire de las ciudades a través de la transición hacia la movilidad eléctrica, una transformación que en gran parte puede ser posible gracias la alta matriz de generación de energía renovable de la región.

En los últimos años, América Latina y el Caribe ha destacado por su interés en el despliegue de la movilidad eléctrica y por el avance de varios países en el desarrollo de regulaciones y en la implementación
de proyectos piloto.

Este informe, el tercero de esta serie, recopila los avances regionales en la electrificación del transporte urbano en el año 2019 y recopila información relevante y el progreso de las diferentes naciones. Más allá de lo que pueda expresarse con cifras, destacan avances cualitativos de importancia: procesos de innovación tanto en los elementos tecnológicos como en los modelos de negocios, las estructuras financieras y los contratos que promueven la electrificación del transporte.

Ante el gran desafío que supone esta transición, los países de América Latina y el Caribe buscan la manera de avanzar con paso determinado. Esperamos que este informe sirva como fuente de inspiración para los tomadores de decisiones, que hoy tienen la oportunidad de “reconstruir mejor” tras la pandemia de COVID-19 y apostar por la salud de sus ciudadanos y el desarrollo limpio en los planes de recuperación económica de sus países.

 

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