Gaston Fenes
Por Gaston Fenes
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¿Qué objetivos se plantearon para impulsar la electromovilidad en Chile durante el 2017?

Los objetivos eran coherentes con las acciones del gobierno. Se generaba energía considerando el cambio climático como fundamento. Era un contexto sinérgico de avanzar hacia la incorporación de movilidad eléctrica y aún lo sigue siendo.

Esta fórmula tiene sentido en la medida que los países generen electricidad con fuentes limpias y puedan utilizarse en el transporte. Si no cambias tu matriz no vas a estar siendo coherente con tu efecto, lo cual sistematizamos los desafíos en materia de electromovilidad.

¿Qué estrategias utilizaron?

Se profundizaron metas para el desarrollo basándose en el ámbito regulatorio. Hay leyes que tienen impacto en la electromovilidad y por el momento no existe una cantidad necesaria para que esto suceda. En el marco regulatorio normativo se asocian los temas de seguridad en la medida que crece el uso de vehículos eléctricos en las ciudades.

Es importante la educación como meta para el impulso de la electromovilidad. Los centros de formación técnica todavía no tienen un diseño avanzado que muestren la línea de la electromovilidad hacia el futuro. El mercado  no es tan grande como para hacer que se impulse el desarrollo, por eso es importante dar un impulso, cuanta más circulación de vehículos eléctricos esté en funcionamiento, el ámbito regulatorio se irá fortaleciendo.

Con respecto a la promoción y la concientización todavía hay prejuicio, y sigue siendo caro para un privado tener un vehículo eléctrico, pero cuando se hace el ejercicio de evaluar los costos uno se da cuenta que puede llegar a ser un negocio, sobre todo en el ámbito del transporte público.

¿Cómo se puede acelerar la transición?

Es importante resaltar la construcción de un desarrollo colectivo, involucrando al sector público y privado, y así mantener una visión a futuro a nivel nacional. Este trabajo debe realizarse entre los diferentes ministerios, por ejemplo de energía, medioambiente y transporte.

Es importante el planteo de metas nacionales que puedan ser vinculantes a leyes, regulaciones, o consecuencias que involucren a empresas que no cumplan con un determinado porcentaje de inyección en base a energías renovables. Este tipo de metas son importantes ya que marcan objetivos y aumentan la inversión para acelerar el proceso de transición hacia la electromovilidad.

Desde la experiencia como funcionario, en el momento que lanzamos la estrategia, se realizó entre todos los agentes vinculados al ecosistema de la electromovilidad, un compromiso público y privado donde debían anunciar sus estrategias para que cada uno tenga la obligación de cumplir sus diferentes metas.

¿Cómo actúan los distintos sectores para el desarrollo de la electromovilidad?

Primero debe considerarse el arreglo institucional económico. El caso de Chile sucede que es un país muy privatizado. El segmento del mercado eléctrico son empresas globales, lo cual el regulador tiene un rol fundamental. El sector público y privado tienen una responsabilidad de poner a los actores sobre la mesa y en este contexto es fundamental la responsabilidad empresarial. Termina siendo una tarea colectiva entre los ministerios de energía, transporte y medio ambiente.

¿Cómo ves el futuro de la electromovilidad tras la pandemia?

Desde lo económico va a existir una especie de pausa y los países tendrán que mirarse para adentro buscar grados de proteccionismo ya que desde lo global va a existir un suspenso en cuanto a acciones cooperativas entre los distintos países.

Debido al COVID-19 las ciudades están menos aglomeradas, más silenciosas, atributo fundamental de la electromovilidad. Por lo tanto cuando termine esta crisis los gobiernos van a encontrar mejores posibilidades de ser más agresivos y tomar medidas para mejorar el comportamiento de los consumidores y el incentivo económico de la política pública para desarrollar diferentes aspectos para impulsar la electromovilidad.

Por estos días las ciudades están más limpias y se está produciendo un cambio que va a llevar a la electromovilidad a ser un eventual canal para impulsar los distintos tipos de movilidades sostenibles, sean autos eléctricos, buses, transportes pesados y fundamentalmente la electromovilidad liviana.

¿Y cómo va a impactar en Latinoamérica?

Esta coyuntura que estamos viviendo tiene una doble cara. Por una parte está el fenómeno de ciudades más limpias, pero por otra parte existe la urgencia de los gobiernos en tratar sus crisis económicas y emergencias sanitarias que dejarán postergado el impulso hacia la electromovilidad.

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