Diego Cosentino
Por Diego Cosentino
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A medida que se avanza en materia de regulaciones, innovación tecnológica y  modelos de negocios en el desarrollo de vehículos eléctricos, surge la necesidad de generar contenidos formativos que entreguen conocimientos técnicos dirigidos a futuros profesionales de carreras relacionadas con el sector, como ser ingeniería mecánica, electrónica, ambiental, transporte, etc.

En ese sentido es indudable el interés por incorporar capacidades específicas orientadas a la transición de la electrificación del transporte, pero lo cierto es que aún en América Latina no existen currículas oficiales. De allí la importancia de generar nuevas formas de especialización con salida laboral a través de una variada oferta de servicios y por otro lado contribuir en la industrialización con mano de obra calificada.

No obstante ello existen diferentes cursos y encuentros organizados por  universidades y escuelas técnicas que incluyen convenios de cooperación e intercambio de conocimientos con el sector automotriz y energético, con el objetivo de desarrollar proyectos de investigación y nuevas tecnologías aplicables al uso y difusión de vehículos eléctricos.

Por otro lado es imprescindible involucrar a los funcionarios de gobiernos que están relacionados con la implementación de su estrategia nacional de movilidad eléctrica. En este contexto, difundir buenas prácticas y experiencias a través de diferentes intercambios entre representantes de paises de la región, sin dudas, beneficiará el avance hacia el proceso de transición, ya sea a través del abordaje técnico como regulatorio.

La transferencia de conocimientos dirigida a fuerzas públicas es necesaria para conocer los protocolos de emergencia. Entender los procedimientos adecuados para el cierre de energía, inmovilización y aislamiento, conocer los puntos de evacuación para posterior rescate, son algunas de las nuevas capacidades que los bomberos deben incorporar para disminuir riesgos ante casos de siniestros.

Asimismo y en lo que respecta al sector privado mantener un modelo de formación y actualización continua orientada a la conducción de buses eléctricos, taxis y flotas corporativas, no solo impactará en su eficiencia operativa, sino también en la concientización sobre la reducción de emisiones de CO2, aportando de esa manera con su responsabilidad social empresaria.

Cabe mencionar que tanto automotrices como empresas de energía e infraestructura de carga contribuyen a agregar valor compartiendo información a través de sus innovaciones  y soluciones de e-mobility.

Actuales y futuros equipos de ventas de VEs, también son parte indispensable dentro del proceso de actualización permanente,  con el fin de potenciar los beneficios económicos y sostenibles., al margen del funcionamiento, diseño y confort. Del mismo modo ocurre con la necesaria reconversión de talleres mecánicos y expendedores de combustible.

Por otro lado incluir al consumidor dentro de un ecosistema de aprendizaje es de suma relevancia. Se trata de un cambio de hábitos que requiere confianza  y seguridad, donde la información sobre sus beneficios y la experiencia de conducción son determinantes en la decisión de compra de un vehículo eléctrico.

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