Ayelén Portaluppi
Por Ayelén Portaluppi
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A principios del 2020 y con el cambio de administración en Medellín, comenzaron nuevamente las conversaciones entre las autoridades municipales, Empresas Públicas de Medellín (EPM), gremio de taxistas, entidades financieras y proveedores de vehículos eléctricos para adaptar las propuestas a los intereses del gobierno de Daniel Quintero Calle en tanto a movilidad eléctrica de servicio de taxis.

Se dieron dos grandes definiciones. Por un lado, readecuar la meta de unidades a la cual se aspira incorporar. El objetivo del anterior gobierno local era incorporar 1500 unidades hacia 2021, la nueva gestión decidió armar un plan de trabajo para que sean 50 en sus cuatro años como gobierno.

Por el otro, consensuar un nuevo mecanismo de incorporación de unidades y modificar los requerimientos solicitados a los titulares de los taxis.

De las mesas surgieron tres esquemas con diferentes condiciones y adecuaciones para el recambio de las unidades que se presentarían en el transcurso de estas semanas al gremio de los taxistas. Hay un mecanismo que se cree que tendrá muy buena aceptación y se podría avanzar.

El cronograma de trabajo estipulado indica que en los próximos dos meses finalizaría el armado del proyecto y abriría la segunda convocatoria para diciembre.

Consultado por Portal Movilidad, José Fernando Isaza Franco, líder de Movilidad Eléctrica de EPM, indica: “En el plan oficial del gobierno están establecidas 50 unidades durante la gestión actual, esa cifra se puede superar y somos optimistas. Tenemos hasta 500 al año por normativa”.

El plan de incorporar taxis eléctricos a la flota del servicio público comenzó con 50 unidades, tomando como ejemplo la experiencia de Bogotá. Con el Gobierno anterior, la cifra se incrementó hasta llegar a 500 por año, es decir, 1500 hacia 2021.

Las opciones presentadas en un primer momento no resultaron convenientes a los propietarios de los taxis, por eso recién hacia mitad del 2019 lograron llegar a un acuerdo entre los actores.

El mecanismo era de reposición de vehículo. EPM otorgaba un incentivo de $ 18.300.000 por la compra de cada taxi eléctrico. Los vehículos antiguos a combustión debían ser chatarrizados y, en contraprestación, el beneficiario debía cumplir con ciertos términos.

Podían participar los dueños de taxis matriculados en Medellín que cumplan, entre otros, con requisitos tales como: tener una antigüedad mayor o igual a 5 años, operar con combustión interna, a gasolina o diésel, y no tener sanciones de suspensión o cancelación de licencia de conducción vigente.

En cuanto al acompañamiento en infraestructura de carga, hay una propuesta de EPM en la cual se le ofrece al taxista la instalación del cargador en su casa o sitio de parqueo que prefiera.

Por otro lado, por cada 50 taxis eléctricos circulando, entre los conductores podrán seleccionar un lugar para instalar un punto de carga pública, bien sea, carga lenta, semi rápida o rápida. Esto seguiría en pie.

En su momento, la tasa de cambio (TRM) tuvo un incremento del 40% que disparó los costos de compra de vehículos eléctricos por lo que solo se concretaron siete, las unidades que estoy están circulando.

Seis de esos siete vehículos son E5 de BYD. El fabricante chino es uno de los actores que respondió a las convocatorias realizadas por la administración municipal a través de EPM.

En este marco, Julián Piedrahita de BYD Colombia comenta: “Las reuniones nos muestran que se trabaja arduamente para impulsar nuevamente el proyecto de taxis eléctricos en la ciudad y con esto la movilidad eléctrica en la región. Esperamos que próximamente el proyecto sea relanzado y estaremos con toda nuestra oferta lista para entrega inmediata de nuestros vehículos”.

“Buscamos alianzas con entidades financieras para brindar más apoyo al conductor/propietario, y tenemos la garantía más extensa del segmento”, agrega.

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